Nutrición en el embarazo

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ALIMENTACIÓN EN EL EMBARAZO

El embarazo es la gestación o proceso de crecimiento y desarrollo de un nuevo individuo en el seno materno. Abarca desde el momento de la concepción hasta el nacimiento pasando por la etapa de embrión y feto. En el ser humano la duración media es de 269 días (cerca de 10 meses lunares o 9 meses-calendario).

Actualmente sabemos de la importancia que tiene una adecuada nutrición durante el embarazo, tanto para la madre como para el feto. Durante el embarazo tenemos que satisfacer una serie de necesidades y, además, tenemos que conocer el estado físico de la madre tanto antes como durante el embarazo.

Hay muchísimo mitos sobre las recomendaciones alimentarias de la mujer embarazada, entre ellos se encuentra dos muy relevantes:

  • Hay que comer por dos
  • Es obligatorio tomar suplementos

Lo que sí que es cierto que es necesaria una adecuada alimentación:

  • Una mala alimentación se relaciona con problemas de prematuridad
  • No tener el aporte adecuado de nutrientes puede provocar mortalidad fetal
  • Estados de obesidad pueden resultar peligrosos para la salud del futuro bebé

Para un adecuado desarrollo del embarazo se necesita aun excelente estado nutricional. Hay que asegurarse que se supervisa durante todo el embarazo la nutrición y alimentación de la mujer, conocer los cambios fisiológicos para adecuar la alimentación a la nueva situación, conocer las necesidades de todos los nutrientes.

Hay que tener especial precaución con ciertas hábitos y ciertas pautas que pueden resultan muy dañinos para nuestro bebé, entre ellas se encuentran:

  • Ayuno
  • Tabaco
  • Alcohol
  • Suplementos dietéticos
  • Vegetarianismos
  • Picar entre horas
  • Etc.

Cuando estamos intentando tener un bebé, el signo por excelencia para saber si estas embarazada es la falta de la regla o menstruación. Si conoces tus ciclos menstruales te será más fácil darte cuenta del retraso.

Además puedes tener la sensación de hinchazón, hormigueo, e incluso molestias, en el pecho.

También puedes notar algunas molestias en la parte baja del vientre, y en algunas ocasiones náuseas.

El test de embarazo te lo puede confirmar  si estas embarazada en los primeros días de faltarte la regla o menstruación.

Mientras tengas dudas de que puedes estar embarazada, cuídate como si lo estuvieras.

Estado nutricional en el embarazo

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Como hemos mencionado antes, la alimentación es vital para el óptimo desarrollo del embarazo, por lo cual, debemos de tener un control y un seguimiento del estado nutricional de la mujer durante el embarazo.

¿Quién realizará el seguimiento? El seguimiento lo realizará el encargado de controlar la nutrición durante la gestación de la mujer y el número de visitas durante el embarazo debe ser, aproximadamente, una vez por trimestre.

Para controlar el estado nutricional lo primero que se debe hacer es la historia de la gestante. La historia se realizará en la primera visita del médico y al final de la misma éste tiene que conocer los siguientes aspectos:

  • Edad
  • Antecedentes familiares
  • Situación socio-económica
  • Antecedentes de enfermedad, tabaquismo, drogadicción
  • Factores que influyen en hábitos dietéticos: religión, costumbres, raza
  • Otros factores: consumo de fármacos con asiduidad, regímenes dietéticos, etc
  • Número total de embarazos, intervalo entre ellos
  • Resultado de anteriores embarazos
  • Enfermedades congénitas y/o malformaciones
  • Administración previa al embarazo de suplementos vitamínicos u otro tipo de alimentos
  • Posibles perversiones del apetito (geofagia y otros)

Lo próximo que se debe conocer es como se alimenta la gestante, la llamada encuesta dietética. Es imprescindible conocer la alimentación habitual de la futura madre. El objetivo es establecer si cumple con los requerimientos nutricionales para el embarazo o si por el contrario la dieta es deficitaria en algún nutriente. Esto se realizara mediante unos formularios de los que se disponen en la consulta de nutrición en los que se debe reflejar de manera detallada la comida de 3-4 días consecutivos. Se debe conocer la cantidad y la calidad de los alimentos que se consume, su distribución, etc.

Para finalizar, se deberá hacer un seguimiento de los cambios nutricionales. Cada vez que la embarazada vaya a la consulta del especialista en nutrición, deberá comentar los aspectos que considere anormales o preguntar por aquellos que duda y que se realiza con la alimentación.

¿Qué es habitual que suceda en el embarazo?

  • Gases
  • Diarreas
  • Estreñimiento
  • Vómitos
  • Apetencias o inapetencias por determinados alimentos
  • Trastornos relacionados con el abandono en la dieta de determinados alimentos y comer otros en exceso, “los antojos”.

A parte de esto, el médico realizará:

Inspección física

¿Cómo se puede saber a través de una inspección física si hay carencias? Con una inspección ocular.

  • Inspección ocular del pelo
  • Inspección ocular de encías
  • Inspección ocular  de manchas en la piel
  • Inspección ocular de uñas blancas o con manchas
  • Inspección ocular de piel escamosa
  • Inspección ocular de labios agrietados
  • Inspección ocular heridas que no cierran bien

Si desde que empieza el embarazo ya se conoce una carencia, es mucho más fácil resolverla o proceder adecuadamente. Por lo cual con la inspección física vamos a diagnosticas posibles estados carenciales.

Exploración física

El objetivo en este punto es la ganancia de peso en el embarazo.

Como bien sabemos, en el embarazo se produce un aumento del peso y, aunque probablemente es la única situación en la vida de una mujer en la que no se preocupa por los kilos´´, el peso sí que preocupa a los médicos que se ocupan de ella, del feto y de que el embarazo llegue a buen término.

Se establece que la ganancia de peso total en un embarazo normal suele estar entre 11,900 kg y 15,900 kg.

Esta cifra se puede modificar según el peso de la madre al comienzo de la gestación. Si al principio del embarazo el peso de la embarazada es bajo, se recomienda una ganancia de 12,8 kg y 18 kg mientras que para las que tienen sobrepeso la ganancia que se recomienda es de 6,7 kg a 11,3 kg.

A parte de las exploraciones anteriores, deben de ir acompañadas de una analítica general completa, basada en pruebas bioquímicas, que permita conocer el estado fisiológico de la gestante y su progresiva adecuación a la situación del embarazo.

Al menos se debe controlar:

  • Proteínas totales
  • Albúmina en sangre
  • BUN en sangre líquidos totales
  • Colesterol total
  • Glucosa en sangre y orina

El seguimiento de estos parámetros permitirá al médico conocer el estado fisiológico de la embarazada y su capacidad para llevar a cabo el embarazo. Además otras determinaciones relacionadas con las vitaminas, minerales, etc., permiten descubrir posibles estados carenciales.

Adaptación psicológica

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Como ya hemos dicho, el aumento de peso es una característica del embarazo. Este aumento de peso provocara:

  • Cansancio
  • Dificultad para respirar
  • Dificultad para caminar
  • Etc

También se van a producir otras alteraciones del carácter latente, que tardarán más tiempo en salir a la luz. Por ejemplo:

  • Alteración en la capacidad pulmonar
  • Alteración en la función renal
  • Alteración en el ritmo cardiaco

Adaptaciones metabólicas durante el embarazo

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Estas adaptaciones irán dirigidas a una mejor utilización de los nutrientes por parte de la madre y feto.

Las adaptaciones que se producen en el organismo de la embarazada son las siguientes:

  • Disminución del metabolismo basal: para una misma actividad, el gasto es menor que antes de estar embarazada, para después ir normalizándose debido al anabolismo existente.
  • Capacidad de oxidar los ácidos grasos en los tejidos periféricos:  en la etapa de mayor demanda nutritiva fetal, en el tercer trimestre, se eleva la disponibilidad de glucosa y aminoácidos para el feto y los tejidos placentarios.
  • Mecanismo adaptativo de la reserva proteica en dos etapas:
    • Primera etapa anabólica de reserva proteica
    • Segunda etapa catabólica en la que se emplean reservas nitrogenadas
  • Volumen y composición sanguíneos:el volumen sanguíneo se expande en un 50% lo que redunda en un descenso en los niveles de albumina, hemoglobina, albúmina y vitaminas hidrosolubles, mientras que aumentan las liposolubles y determinadas fracciones lipídicas.
  • Cardiovasculares y pulmonares:aumenta la eficiencia del intercambio de gas en los pulmones. Suele reducir la presión arterial durante los dos primeros trimestres de embarazo debido a la vasodilatación. Los requerimientos de oxígeno se elevan, con lo que aparece una necesidad mayor de respirar. El corazón sufre una leve hipertrofia cardiaca con aumento de la frecuencia del pulso.
  • Gastrointestinales:hay un aumento de la capacidad de absorción intestinal. Pueden aparecer nauseas, vómitos, etc. Otras veces aumenta el apetito. Son frecuentes los antojos, las variaciones en las apetencias alimentarias. Suele aparecer sensaciones de ardor en el estómago.
  • Renales:el incremento del volumen sanguíneo eleva la velocidad de filtración del glomérulo, pero probablemente debido a la ausencia de adaptación total hay una pérdida por orina de nutrientes, proteínas, vitaminas, etc., que no se da en no embarazadas.

Clásicas molestias digestivas durante el embarazo

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Antojos

Frecuentemente las embarazadas experimentan cambios en sus preferencias alimentarias que están relacionadas con variaciones en la sensibilidad gustativa. La mujer embarazada puede encontrar desagradable el sabor y el olor de algunos alimentos que le gustaban antes de la gestación.

Por el contrario, experimentar una marcada apetencia por productos que no eran de consumo habitual. Este fenómeno no se debe en absoluto a alteraciones psicológicas, sino a alteraciones producidas por el trastorno hormonal que el embarazo representa.

Estas aversiones o apetencias no tienen importancia si no alteran o interfieren la realización de una alimentación variada y equilibrada.

Vómitos y nauseas

A lo largo del embarazo, es normal que la embarazada sienta, en ocasiones, náuseas y vómitos, sensaciones debidas a los cambios metabólicos que experimenta. Para mejorar este malestar, será conveniente que:

  • Realice comidas ligeras, frecuentes y poco copiosas, respetando los horarios y el número de tomas
  • Tener a mano unas galletas, tostadas o cereales para comer alguna cosa antes de levantarse de la cama.
  • No beber agua o zumos ácidos en ayunas.
  • Durante el día, en el caso de que los alimentos sólidos no sean bien tolerados, debería procurarse una buena ingesta de zumos o bebidas azucaradas sin gas.
  • Evite tomar café y el té.
  • Evite beber mucho entre comidas.
  • Evitar los olores de guisos o preparaciones culinarias que le produzcan malestar.
  • Reducir los alimentos y preparaciones ricas en grasas y especias.
  • Evitar alimentos que sean mal tolerados.

Acidez o pirosis:

  • Se debe fraccionar bien la alimentación a lo largo del día, así como evitar grandes volúmenes.
  • No tomar comidas muy grasas y sobre todo, coma despacio.
  • No irse a dormir o a dormir la siesta justo después de las comidas, dejando pasar entre una y dos horas después de la ingestión de alimentos.
  • Usar ropa que no apriete y muy cómoda.

Estreñimiento:

  • Ingiera una buena cantidad de líquidos a lo largo del día.
  • Ingerir alimentos ricos en fibras, como legumbres, verduras, frutas y hortalizas.
  • No restringir el consumo de aceite, ya que éste tiene una función lubricante.
  • Evite tomar laxantes, excepto bajo indicación concreta de su médico.

 

Consejos prácticos para la futura mamá

Comer lenta y tranquilamente

No dejar pasar más de 4 horas entre cada comida

Desayuno variado, una comida no muy abundante, una merienda ligera, cenar pronto y no picar entre horas

Cocinar de la forma más natural posible: vapor, salteados, papillotes, hervidos, y con prudencia asados y fritos bien hechos

Control del peso periódicamente con el médico.

No es conveniente hacer regímenes de adelgazamiento durante el embarazo

Realizar actividad física moderada, como andar y nadar, y estar al aire libre y en contacto con el sol con la adecuada protección (fuente de vitamina D). También son convenientes los ejercicios pre y post parto (para la rehabilitación de la musculatura y el fortalecimiento del suelo pélvico

Precauciones

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Vegetarianismo

Ser vegetariana y estar embarazada no es incompatible, pero lo que si hay que hacer es prestar atención especial a ciertos aspectos de la alimentación. Los productos lácteos, los huevos y la miel pueden constituir valiosas fuentes de proteínas, vitaminas y minerales en una dieta ovolacteovegetariana, por lo cual si no tomamos estos alimentos porque se ha decidido excluir todo producto animal, es de vital importancia asegurar que vamos a consumir suficiente proteína vegetal procedente de otras fuentes, como por ejemplo las legumbres y los frutos secos.

El vegetarianismo estricto en el embarazo (cuando no se controla el aporte de frutos secos, levadura de cerveza, germen de trigo, germinado de soja y lácteo) puede producir:

  • Déficit de vitamina B12
  • Déficit de aminoácidos esenciales
  • Déficit de hierro y calcio

Si se mantiene una alimentación vegetariana durante el embarazo hay que procurar consumir cereales integrales en todas las comidas porque ayuda completar las deficiencias que puede presentar la proteína vegetal cuando se toman alimentos aislados. Por ejemplo, se puede tomar legumbres con arroz o con pasta, o mantequilla de cacahuete con pan integral. Es decir, para tener la seguridad de que el aporte de proteínas es el adecuado, incluir una mayor cantidad de cereales integrales y asegurarse de que se combinan proteínas de más de una fuente en cada comida.

El consumo de alimentos lácteos es aconsejable, pero si se decide no incluirlos en la dieta se usara leche y los productos procedentes de la soja como sustituto (preferiblemente que estén enriquecidos con calcio mucho).

Se deberá consumir una amplia variedad de verduras y frutas frescas todas las semanas. Los frutos secos, sobre todo los que contienen hierro como las almendras, son muy necesarios, pero se deben consumir con moderación, puesto que tienen un elevado contenido de calorías. Los brotes secos de cereales o de legumbres son ricos en nutrientes y se pueden comer todos los días. Se puede utilizar también la levadura de cerveza como condimento (es rica en vitamina B y minerales como el hierro o el zinc), o añadirla a las salsas o a la sopa. Incluir también en la dieta diaria alimentos que sean ricos en vitamina C para ayudar en la absorción del hierro y aumentar la resistencia del cuerpo a las infecciones.

Si no se incluyen en la dieta alimentos procedentes de animales (huevos y lácteos), tomar un suplemento de vitamina B12. Las algas son una valiosa fuente de proteínas, minerales y oligoelementos, aunque por su elevado contenido en sodio se deben evitar cuando se tiene la presión alta.

Suplementos

Como ya hemos apuntado, no es necesario comer por dos ya que nuestro organismo se adapta de forma natural pero, es verdad que las mujeres durante la gestación tienen necesidades nutricionales mayores, que necesitarán cubrir.

¿Qué hay que hacer para cubrir necesidades extra?Para cubrir necesidades nutricionales extra es adecuada un plan nutricional perfecto, por lo que la utilización de suplementos se desaconseja a no ser que exista alguna carencia. Por lo que el principal problema será establecer un diagnóstico correcto de la deficiencia/carencia (normalmente no es suficiente con una analítica normal, también se necesitan otras pruebas que puede ser molestas o incomodas, que no suelen prescribir a no ser que existan datos objetivos o subjetivos que lo recomiendan).

Ante los problemas del diagnóstico y tratamientos de deficiencias específicos, hay que centrar los esfuerzos en la educación nutricional y no fomentar la solución rápida a un problema que puede ser grave. No hay ninguna pauta de suplementación ampliamente aceptada, por lo que durante la atención prenatal y postnatal, la mujer recibe con frecuencia suplementos que no son estrictamente necesarios.

Como ya hemos dicho, durante la gestación se elevan las necesidades de los nutrientes y  en situaciones de déficit habrá que suplementar. De ellos el hierro es el único que se requiere en cantidades superiores a las que puede aportar la dieta.

La administración de hierro podría peligrosa y debe reservarse a mujeres que presentan evidencia de deficiencias. La suplementación con ácido fólico es opcional, mientras que la suplementación con otras vitaminas y minerales, probablemente, no tiene ningún efecto. No es necesario ni aconsejable reducir el aporte de sodio en un embarazo normal. Si la gestante es fumadora puede ser útil la suplementación con zinc.

Pica

Es una alteración nutricional que conlleva a un deseo incontrolado de comer sustancias sin valor nutritivo. Durante el embarazo algunas veces conlleva al consumo de tierra o barro, yeso, hielo, etc. La ingesta de sustancias no nutritivas debe combatirse porque:

  • Impide la absorción de otros nutrientes
  • Conlleva a la malnutrición
  • Desplaza el consumo de alimentos
  • Pueden ser tóxicos para el feto y la madre

Medicamentos

Se debe evitar, en lo posible, cualquier medicación. No se debe consumir ningún medicamente sin consultar antes al médico o matrona, ya que en muchos casos puede causar malformación en el bebé.  No obstante, la seguridad farmacológica de los medicamentos actuales es muy alta, por lo que tomarlos en las dosis adecuadas y del tipo adecuado no suele tener riesgos. Por supuesto, siempre bajo prescripción médica o con su consentimiento.

Ayuno

Tanto el ayuno periódico como las dietas exentas en hidratos de carbono conllevan a situaciones de reserva de energía baja, que tienen efectos nocivos para el feto. En situaciones de ayuno, la cantidad de hidratos de carbono en el organismo se reduce y se emplean como fuente de energía los ácidos grasos. En el proceso de degradación de éstos se produce acetona que puede atravesar la placenta y afectar al crecimiento y desarrollo del feto, por lo que no se recomiendan los ayunos durante el embarazo.

Alcohol, tabaco y otras drogas

El alcohol es altamente dañino para el feto:

  • Tóxico
  • Acción antagonista con el ácido
  • Déficit nutricional que conlleva.

En los recién nacidos de madres alcohólicas se ha descrito un cuadro peculiar conocido como “síndrome del alcohólico fetal”:

  • Malformaciones
  • Retraso mental

En cuanto al tabaco en general se admite que los hijos nacidos de madres fumadoras tienen bajo peso.

Por último, los hijos de madres drogadictas pueden nacer drogodependientes y presentar “síndrome de abstinencia”, por lo que requieren cuidados intensivos durante los primeros días del nacimiento. Además, la mayor parte de las denominadas drogas duras pueden producir alteraciones fetales.

Señales de alerta durante el embarazo

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Si en el transcurso del embarazo se notan alguno de los síntomas siguientes, se debe  comunicar rápidamente al médico de familia o al personal sanitario que vigila tu embarazo.

  • Pérdida de sangre por vagina, por pequeña que sea.
  • Dolor abdominal intenso y continúo.
  • Náuseas y vómitos intensos.
  • Fiebre mayor de 38 grados.
  • Disminución repentina y acusada de la cantidad de orina.
  • Dolor y escozor al orinar
  • Hinchazón repentina de pies, manos y cara.
  • Mareos intensos o trastornos de la visión como aparición de manchas, destellos de luz, etc.
  • Dolor de cabeza fuerte y persistente.
  • Pérdida de líquido por vagina, acompañado o no, de escozor o picor genital.
  • Cambio brusco del tamaño del útero.
  • Ausencia de movimientos fetales, a partir del 5º mes.
  • Presencia de contracciones fuertes e intensas, o muy frecuentes.
  • Estos signos no tienen por qué indicar necesariamente problemas graves para tu salud o la del bebé pero, ante la duda, acude rápidamente a tu centro sanitario.

Necesidades de nutrientes

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Energía

Las necesidades de energía de la mujer embarazada dependen:

  • Su constitución
  • Estado nutricional
  • Si tiene o no el peso ideal
  • Periodicidad de su ejercicio.

Las mujeres con peso previo al embarazo inferior al ideal deben elevar su ingesta calórica con 300-400 kcal/día. Aquellas cuyo peso previo sea coincidente con el ideal deben suplementar su dieta en 200 kcal/día. Para terminar, las mujeres con peso previo superior al ideal, deben hacerlo con 100 kcal/día.

Proteínas

Se necesita elevar la cantidad de proteínas para cubrir las necesidades del crecimiento del feto, tejidos maternos y placenta.

Se estima que las proteínas depositadas en estos tejidos alcanzan la cifra de 925 gr. Un 70% de las proteínas de la dieta pasan a formar los tejidos.

Durante la gestación se necesita una ingesta adicional de 10 gr. de proteínas/día. Una ingesta de 70 gr. de proteínas al día es más que suficiente para satisfacer las necesidades de proteínas.

Hidratos de carbono

Es normal que existan situaciones de hipoglucemia en el embarazo, especialmente en los periodos de ayuno. Se atribuyen a que la glucosa es un compuesto que atraviesa la placenta con mucha eficacia y, aunque el proceso de gluconeogénesis (producción de glucosa a partir de las reservas de grasa) se eleva durante la gestación, no es suficiente para compensar la transferencia de glucosa al feto.

También se ha observado una resistencia insulínica para evitar una reducción aún mayor de la glucemia, que sería mal tolerada por el feto. Esta situación de déficit de glucosa se resuelve con una adecuada distribución de alimentos ricos en carbohidratos en las diferentes comidas.

Lípidos

En el embarazo aumentan los ácidos grasos libres, triglicéridos, colesterol total y fosfolípidos, debido a cambios en el metabolismo del hígado y del tejido adiposo. Esto coincide con elevadas necesidades de estos nutrientes para la formación de las membranas celulares en el feto. En la primera mitad del embarazo hay una tendencia a mayor consumo de alimentos ricos en lípidos y carbohidratos, que ayudan a la síntesis y depósito de grasa. En la segunda mitad, se disminuye la ingesta de alimento, existe una resistencia periférica a la insulina y los cambios hormonales favorecen la utilización de las grasas acumuladas.

Minerales

  • Calcio: el metabolismo del calcio se altera profundamente durante el embarazo debido a los cambios hormonales, que aumentan la absorción y retención del mineral, y por las elevadas concentraciones en sangre de un componente de la vitamina D.

El feto acumula 330 gr. de calcio durante su formación, por lo que el calcio de la madre disminuye en un 5%, el cual se recupera rápidamente tras el parto.

La recomendación de calcio en el embarazo es de 1200 mg/día, por lo que se debe aumentar unos 400 mg. sobre la ingesta normal de una mujer mayor de 25 años.

Una disminución de calcio en el embarazo provoca una bajada de los depósitos de calcio en la madre y eleva el riesgo de osteoporosis en años posteriores.

  • Magnesio: un adulto contiene unos 350 mg. de magnesio por kg. de peso corporal. El 60% está en el esqueleto, el 20% en el músculo esquelético y el 20% en otros tejidos.

Las mujeres jóvenes que realizan dietas de adelgazamiento sin control médico tienen déficits de magnesio, lo cual puede desencadenar hipertensión y elevar riesgo de presión arterial elevada (pre-eclampsia) en las mujeres embarazadas. Por lo cual se recomienda que en el embarazado se asegure una ingesta de magnesio como mínimo de 320 mg/día.

  • Hierro: durante el embarazo las mujeres necesitan hierro para:
    • Por las propias necesidades de la mujer
    • Para cubrir las necesidades del feto
    • Para la placenta.

De ahí la conveniencia de tomar suplementos con hierro o alimentos enriquecidos en hierro en el embarazo.

Cuando puede haber déficit de hierro, durante la gestación se recomienda la administración sistemática diaria de hierro (preferentemente en forma ferrosa), comenzando en la semana 12 de gestación, además de una dieta equilibrada que contenga factores que favorezcan la absorción de hierro tales como vitamina C y carne.

No obstante, se debe evitar la suplementación excesiva de hierro ya que provoca:

  • Problemas intestinales
  • Interfiere con la absorción de otros elementos minerales como el cinc y el cobre que también son esenciales para el desarrollo fetal.

Si se emplean alimentos enriquecidos, éstos deben contener hierro en una forma de elevada biodisponibilidad y no ingerirse con líquidos que puedan interferir la absorción, como café o té.

  • Zinc: este mineral en sangre empieza a disminuir al comenzar el embarazo y continúa hasta el parto, alcanzando una concentración un 35% más baja que la de las mujeres no gestantes.

Se recomienda que la ingesta de zinc en el embarazo sea de 15 mg/día, lo cual supondría 3 mg. más que en situación de normalidad, para compensar las necesidades fetales.

La ingesta usual de las mujeres embarazadas suele ser menor (entre 9 y 11 mg/día), y en las mujeres vegetarianas mucho menos, por lo que se recomienda el incremento en la dieta hasta alcanzar la cifra de 15 mg.

  • Cobre: En las embarazadas no se recomienda una ingesta de cobre superior a la de los adultos normales. No obstante, cuando se administran suplementos de cinc, se recomienda un suplemento diario de 2 mg. de cobre porque el cobre se absorbe peor cuando se da cinc.
  • Yodo: La deficiencia de yodo durante el embarazo causa una enfermedad (el hipotiroidismo fetal) que tiene como consecuencia un número de alteraciones profundas como:
    • Cretinismo (retraso mental)
    • Aborto
    • Anomalías fetales
    • Sordera profunda
    • Muerte fetal.

El yodo es parte esencial de las hormonas tiroideas, las cuales son necesarias para el desarrollo normal del cerebro y para su maduración.

La ingesta recomendada para las mujeres gestantes es de 175 microgramos/día.

 

–          Vitaminas:

  • Vitamina D: esta vitamina es transportada activamente desde la placenta al feto. El déficit vitamina D en el embarazo se asocia con alteraciones en el metabolismo del calcio tanto en la madre como en el feto tales como:
    • Reducción del calcio en la sangre (hipocalcemia neonatal) y tetania
    • Hipoplasia infantil del esmalte dental
    • Osteomalacia materna.

La suplementación de 10 microgramos/día en mujeres afectadas disminuye la incidencia de hipocalcemia neonatal. Dosis algo más altas (25 microgramos) elevan la ganancia de estatura y peso de los niños durante la vida postnatal.

  • Vitamina B6: Las mujeres en el embarazo tienen concentraciones de estas vitaminas más bajas que las que no se encuentran embarazadas. Sin embargo, el feto mantiene niveles elevado. Se necesitan más de 10 mg/día para prevenir el descenso en la madre. Se recomienda tomar además 0,6 mg. de vitamina B6 hasta alcanzar una ingesta de 2,2 mg/día ya que ingestas más elevadas no se correlacionan con beneficios específicos para la madre o el feto.
  • Vitamina C: las mujeres embarazadas tiene unas necesidades de ingesta de 70 mg/día superiores a las de las mujeres no embarazadas.
  • Ácido fólico: Se encuentran déficits de folato en muchas ocasiones:
    • Hábitos alimentarios inadecuados
    • Dietas restrictivas para el control de peso y el adelgazamiento
    • Alcohol
    • Tabaco.

El suplemento necesario para mantener niveles normales de folato en los glóbulos rojos de la sangre (eritrocitos) en casi todas las mujeres embarazadas es como mínimo de 100 microgramos/día, pero se recomienda que para cubrir las necesidades totales el suplemento diario deberá ser del orden de 200-300 microgramos diarios.

Las madres, mientras están dando el pecho a su bebé, necesitan más folato. El contenido de folato de la leche materna es de 50-60 microgramos/litro (m/L), por lo que suponiendo una producción diaria de 700 m/L de leche se recomienda una ingesta adicional media de 100 microgramos/día.

Alimentos que no pueden faltar

–          Fuente de calcio:

  • Leche y derivados, como yogur, queso, etc.
  • Hortalizas de hoja verde, como brócoli, col rizada
  • Otras fuentes de calcio: almendras, nueces de Brasil, semillas de girasol,etc.

–          Fuente de hierro:

  • Huevos (yema)
  • Carne roja y magra
  • Carne de aves
  • Pescado, como salmón, atún, etc.
  • Granos enteros: trigo, avena, arroz integral, etc.
  • Leguminosas:
    • Frijoles, lentejas, garbanzos
    • Semillas de soja
    • Guisantes
  • Semillas:
    • Almendras
    • Nueces de Brásil
  • Verduras:
    • Brócoli
    • Col rizada
    • Espinaca
    • Coles
    • Espárragos

–          Fuentes de ácido fólico:

  • Vegetales de hojas verdes y oscuras (brócoli, espinacas, acelga)
  • Frijoles y guisantes
  • Frutas y jugos cítricos
  • Cereales fortificados con ácido fólica

–          Fuentes de vitaminas del complejo B:

  • Huevos
  • Aves
  • Carnes
  • Mariscos
  • Leche
  • Cereales integrales
  • Cereales fortificados
  • Frutos secos

–          Fuentes de vitamina A:

  • Origen animal: lácteos, yema de huevo, aceite de hígado de pescado
  • Origen vegetal: productos amarillos a rojos, o verdes oscuros; zanahoria, calabaza, espinacas, tomates, espárragos, coles de Bruselas, etc.
  • Frutas: melón, papaya, mango, etc.

Número de raciones diarias

Grupo de alimentos

Mujer adulta

Mujer embarazada

Mujer lactante

Principales alimentos

Farináceos

3-6

4-5

4-5

Pan, pasta, arroz, legumbres, cereales, cereales

integrales, patatas.

Verduras y hortalizas

2-3

2-4

2-4

Gran variedad según el mercado. Incluir

ensaladas variadas.

Frutas

2

2-3

2-3

Gran variedad según estaciones.

Lácteos

2

3-4

4-6

Leche, yogur y quesos.

Alimentos proteicos

1-2

2

2

Carnes, aves, pescados, huevos.

Legumbres y frutos secos

Grasas de adición

3-6

3-6

3-6

Preferentemente aceite de oliva y/o de semillas.

Agua: de red, mineral.

Infusiones, bebidas

sin alcohol

4-8

4-8

4-8 vasos

Agua de red, minerales, infusiones y bebidas

con poco azúcar y sin alcohol

 

Gramos de cada ración de alimento

Alimento

Peso de ración recomendada

Pan integral

60g

Arroz o pasta (crudo)

60-80g

Patata

200g

Legumbres (crudo)

60-80g

Verduras y hortalizas

250g

Frutas

200g

Leche o yogur fresco

200ml

Requesón o queso fresco

60-100g

Queso semicurado

30-40g

Carne

100-125g

Pescado

150g

Jamón cocido

80-100g

Huevos

1 unidad (50-60g)

Pollo (1,4 kg)

¼ de pollo

Aceite de oliva virgen

10ml/ración= 1 cucharada sopera

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