Nutrición en la infancia

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Los adultos tienen serios problemas con la alimentación de los niños en edad escolar. En esa etapa, la voluntad de los niños los lleva a elegir cosas en general según su percepción sensitiva, es decir, según los colores, sabores, textura, etc. Normalmente los alimentos elegidos no son los más adecuados para el desarrollo de ellos.

Esta situación de elección de alimentos poco nutritivos no conduce a una malnutrición más o menos severa. Habitualmente el problema clínico que aparece es el desarrollo de estados carenciales, sobre todo en micronutrientes. Esto se debe a que las fuentes alimentarias de estos nutrientes pertenecen al grupo de alimentos peor tratados por la población infantil:

  • Verduras
  • Frutas frescas
  • Pescados.

Las deficiencias más comunes en ellos son:

  • Deficiencia en vitamina D
  • Deficiencia en ácido fólico
  • Deficiencia en zinc

El objetivo de los padres, educadores y demás responsables de los escolares es el bienestar de los niños. Si se lleva una adecuada alimentación durante la edad escolar, se permitirá un crecimiento saludable y mantener sus exigencias escolares.

Hábitos alimentarios

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Cambio en los hábitos alimentarios a partir del primer año de vida:

  • A partir del primer año cambian mucho su comportamiento alimentario del niño. Hasta ese momento, comen lo que se les da y a partir de los dos años empiezan a comer solos. Progresivamente empiezan a usar los cubiertos. Primero la cuchara, normalmente por el cambio de textura de los alimentos, sopas, purés, etc. y poco a poco los demás. También dejarán de usar el biberón y comenzarán a beber en vaso.

Cambio en el número de alimentos:

  • Cuando se van incluyendo alimentos en la dieta, ocurren cambios en los sabores, se van mezclando sabores y texturas. Es conveniente ir añadiéndolos poco a poco frutas, verduras, pasta y cereales cocinados de distinta forma y con diferentes condimentos.

Cambio en el número de comidas diarias:

  • Es imprescindible distribuir las comidas en 4-5 tomas:
    • Tres de ellas deben ser completas y equilibradas en cantidad y calidad.
    • Las otras dos comidas intermedias, de sostén, ligeras pero no por ello menos nutritivas.
  • Es importante acostumbrar a los niños a comidas para días especiales, incluso la posibilidad de “hacer algún exceso” en ellas, reservando los fritos, dulces, etc. para estas situaciones, que se pueden asociar a fiestas familiares, infantiles o comidas fuera de casa

Cambios en la forma de cocinar:

  • Otro aspecto que se debe cuidar es la técnica culinaria. Muchas comidas no son agradables por el olor o el sabor; a veces también influye la textura. Puede ser imprudente y contraproducente introducir en la dieta infantil alimentos de sabor intenso, como los picantes, en salazón, en escabeche, ahumados, etc., antes de los 7-8 años. En cuanto a la textura, se deben ir eliminando los purés como alimento diario y pasar al número de veces que los toman los adultos de la casa. A partir de los 3 años, se debe introducir la idea de 1-2 platos en cada comida importante o empezar por platos combinados que se componen de diferentes alimentos en distintas porciones o unidades.
  • A partir de los 3-4 años hay que incorporar las comidas en guisos para facilitar la palatabilidad y desarrolla el gusto.

Factores psicosociales

Ambiente familiar:

  • Los niños adquieren los buenos y los malos hábitos en relación a lo que ven en el ambiente familiar, y lo trasladan a todos los órdenes de la vida, incluida la alimentación.
  • Hay que tene en cuenta que son los adultos los encargados de seleccionar la comida de los más pequeños, pero no por ello las deben convertir en aburridas y monótonas. Tampoco hay que olvidar que “la hora de comer” debe ser lo más agradable y distendida posible. Comer toda la familia junta es importante. La separación “de los pequeños” suele revertir en hábitos poco saludables.

Trabajo de las mujeres:

  • Encargadas del hogar y trabajando también fuera de casa,  por lo que las mujeres de hoy en día tienen cada vez menos tiempo para elaborar comidas y se ven obligadas a comer fuera de casa. Esto influirá  en un menor control sobre la alimentación familiar. Por lo que es fundamental una adecuada educación nutricional de todos los miembros de la familia para facilitar una mejor alimentación.

Condiciones económicas:

  • Un bajo poder adquisitivo influye enormemente en la selección de comidas de peor calidad, sin hacer el esfuerzo de pensar en posibles combinaciones que no suponen una mayor carga económica. Este aspecto es muy dependiente de la educación nutricional, el conocimiento de las equivalencias alimentarias y algunos trucos culinarios.

Televisión:

  • Es habitual encontrarnos con niños que están constantemente pegado al televisor todo el día o jugando a la videoconsola en el sofá, por lo cual no hacen actividad física y eso deriva en un consumo elevado de alimentos y escaso gasto. Además,  los niños se un grupo de población en los cuales la publicidad tiene gran impacto, se dejan influenciar mucho por los anuncios de diferentes alimentos que son los que eligen para su dieta, sin medida alguna de su calidad y aptitud. Los adultos a veces tienen que resolver este problema tras autenticas batallas.

La moda:

  • La moda condiciona la alimentación en un momento determinado

Los periodos de enfermedad:

  • Los niños que enferman a menudo, o que pasan largos periodos de tiempo en cama, o después de un simple catarro, lo reflejan de forma drástica en sus hábitos alimentarios.
  • Por lo cual, hay que saber que cuando el problema exige la modificación de la alimentación, no hay duda, hay que modificar la dieta. Pero cuando no es así, hay que intentar modificar los caprichos y no los alimentos, pues a veces se puede hasta complicar el problema de partida.

Comidas fuera de casa:

  • Los cambios sociales han obligado a que los niños pasen mucho tiempo del día fuera de casa, con lo que de 2 a 3 comidas se harían fuera a tenor de lo que decidan los servicios de comida o catering, o bien sirviéndose de bocadillos. Hay que tener en cuenta esto a la hora de elaborar las comidas que se realizan dentro de la casa, de forma que se compensen el déficit que se puedan producir.

Importancia de los hábitos alimentarios

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Al hablar de hábitos alimentarias, es necesario hacer mucho hincapié durante la infancia, es en esta etapa donde más se puede influir y lograr un estado de salud y un adecuado desarrollo óptimo, siendo también imprescindible para prevenir enfermedades de alta incidencia como cardiopatías, obesidad, hipertensión, etc.

Hay una etapa de transición entre los 1-3 años, muy diferenciada, que va desde la etapa de crecimiento acelerado del primer año de vida, y el crecimiento estable que ocurre desde los tres años hasta la pubertad.

Un niño siempre quiere probar, coger y tocar todos los alimentos que encuentre a su paso. Esta conducta cambiara a partir de los 2-3 años en que comienza a tener preferencia o rechazo a determinados alimentos.

En estos años es imprescindible cuidar la cantidad y variedad de los alimentos consumidos, también los comportamientos y actitudes de los padres.

Cuando comienza la socialización en otros medios puede ejercer mucha influencia en la dieta al tentarle a consumir bollería, golosinas, dulces, etc, que resultan más atractivos. Hay que hacer mención que los comedores escolares pueden ser utilizados en positivo como instrumento de educación nutricional.

Por lo cual, durante la edad infantil es cuando se adquieren los hábitos alimentarios que se mantendrán durante toda la vida y, que tendrán una gran influencia en la edad adulta. Si queremos modificar los hábitos alimentarios en etapas posteriores, será muy difícil.

Un hijo debe formar parte de la ‘mesa familiar’, siempre que el horario laboral de los padres lo permita, ya que con la observación y la imitación se contribuye a la formación de aquellos hábitos alimentarios más adecuados. Comer despacio y masticar correctamente favorecerá una buena digestión.

Un punto muy importante es que la televisión no debe formar parte de la mesa familiar, ya que debe haber un tiempo para cada actividad, tanto para comer, para jugar, para ver la televisión, etc. Generalmente, los padres son los que deciden cual va a ser el menú: primer plato, segundo plato y el poste y, el niño no deberá levantarse de la mesa hasta que los padres lo decidan.

En el caso de que los niños se queden en el comedor escolar, los padres deben preocuparse de que esto vaya a influir positivamente en los hábitos alimentarios de los niños, aunque los padres deben tener el papel más importante.

Un ejemplo de mal hábito dietético es el picoteo, que se puede conllevar al sobrepeso, obesidad, caries, etc.

La televisión  nos va a proporcionar publicidad, ejerciendo gran influencia en la creación de hábitos dietéticos en los más jóvenes del hogar; de ahí la importancia del papel moderador de la familia.

Los padres deben recordar:

–          Comer es un placer más que una obligación; por ello es importante cuidar la mesa, los utensilios, la presentación de los platos,..

–          Cuando llega el momento de los caprichos (2-3 años) no hay que ceder ante ellos ya que provocaría una dieta defectuosa. Como dichas ‘fobias’ o ‘apetencias’ no son permanentes se les debe seguir ofreciendo todo tipo de alimentos, de forma progresiva, para que, poco a poco, vayan siendo aceptados, logrando así un mejor aprendizaje alimentario.

–          Hay que aprovechar el inicio de las comidas para introducir los nuevos alimentos, ya que es cuando el niño tiene más apetito.

–          Cuando un niño está cansado, tiene sueño, etc, puede no querer comer, por lo cual, sería aconsejable no forzarlo, esperar a que se le pase durante un tiempo podría ser la solución.

–          Es aconsejable que la comida no se prolongue más de media hora, ya que de otra forma se convertirá en un suplicio para el niño. Pasado este tiempo prudencial se le cambia al siguiente plato sin ningún tipo de drama, ni comentarios. Eso sí, no se le debe dar nada de comer hasta la próxima comida.

Aprender a comer desde pequeños

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En el medio familiar es donde se suele aprender a comer. Como hemos dicho anteriormente, desde sus primeros años, las niñas y los niños pueden tener preferencias y rechazos hacia determinados alimentos, pero es una misión de la familia orientar el consumo de alimentos en cantidad, variedad y frecuencia hacia una alimentación equilibrada y saludable.

La educación nutricional es una parte más de la educación integral, en esta intervienen tanto el profesorado en los colegios como los padres y madres en casa.

Para alcanzar una buena educación nutricional es importante una adecuada coordinación entre ambos.

¿Cómo educar en alimentación y nutrición a los hijos/as?

La familia tiene que abordar diferentes aspectos de la alimentación y la nutrición de pequeños para que, desde los primeros años:

–          Aprendan las diferentes formas de preparar alimentos: asados, hervidos, a la plancha, fritos, guisados

–          Conozcan los grupos de alimentos

–          Conozcan las características organolépticas de los alimentos: olor, sabor, aroma, textura, ruido

–          Eviten comer siempre lo mismo, resultará aburrido para ellos

–          Saber el tamaño de las raciones, evitando que se coma tanto en exceso como en defecto

–          Probar nuevos alimentos y nuevas formar de preparación de ellos

–          Tengan curiosidad hacia el consumo de alimentos propios de otras culturas y respecto hacia formas de comer diferentes

–          Se incorpore a toda la familia a las actividades que giran alrededor del acto alimenticio: compra, conservación, preparación, servicio y consumo.

–          Reflexionen sobre el valor de los alimentos, lo que cuesta comer y necesidad de evitar el desperdicio.

–          Relacionen el estado de salud, la capacidad de trabajar, disfrutar del tiempo libre cuando se está bien alimentado y todos los nutrientes que necesita el cuerpo y obtiene a través de una dieta equilibrada

El medio familiar favorece la educación nutricional

Cuando en el hogar, normalmente, hay gran variedad de alimentos, los niños y las niñas al final se acostumbrar a tomar dietas más equilibradas. La presencia de diferentes variedades de cereales, legumbres, frutas, verduras, frutos secos, lácteos etc. ayuda a luchar contra las dietas monótonas y corregir el “no me gusta”, aún sin haber probado el alimento.

La observación e imitación que los niños y las niñas hacen de los hábitos de las personas con las que conviven tiene una gran influencia para su educación nutricional. Una actividad que favorece el desarrollo de buenos hábitos alimentarios y la educación nutricional en la infancia es diseñar juntos el plan de comidas de la semana.

Las buenas actitudes de la familia o de las personas que se ocupan de su alimentación en relación a los alimentos son  muy importantes para desarrollar buenos hábitos alimentarios. Eliminar prisas, discusiones en la comida, presiones para que se tomen raciones por encima del apetito de los niños y niñas sanos y, sobre todo, no ejercer una autoridad arbitraria; tolerante cuando se está contento e inflexible cuando se tiene un día tenso.

En la infancia se aprende la forma de alimentarse, a través de sus mayores, las normas de convivencia, y los valores sociales. La educación trasciende el medio escolar y todos somos educadores de forma más o menos consciente. Aprender a comer exige un tiempo, como toda enseñanza, estímulos positivos, actitudes afectivas, no utilizar el alimento como premio o castigo y, fundamentalmente un ambiente sereno.

En definitiva, los niños y las niñas tienen que comprender que comer saludablemente es una necesidad vital para que el ser humano:

–          Se desarrolle adecuadamente

–          Mantenga su salud

–          Se proteja contra las enfermedades

–          Disfrute de lo que le rodea.

Por todo ello, hay que garantizar la presencia de los nutrientes en la dieta en las cantidades adecuadas a la edad y las circunstancias de cada persona.

Existen alimentos básicos que deben estar siempre presentes en la alimentación y cuya frecuencia de consumo debe ser diaria o de varias veces por semana:

–          Pan

–          Legumbres

–          Frutas

–          Verduras

–          Hortalizas

–          Lácteos

–          Pescados

–          Huevos

–          Carnes.

Otros alimentos hay que consumirlos como complemento, controlando bien su cantidad:

–          Carnes grasas

–          Embutidos

–          Quesos grasos

–          Patés

–          Etc.

Finalmente, hay alimentos en los que su consumo solo se aconseja de manera ocasional:

–          Dulces

–          Refrescos

–          Aperitivos

En cualquier caso, una persona sana puede comer toda clase de alimentos, porque no hay alimentos buenos o malos, sino formas desequilibradas de comer. Se puede seguir una alimentación que responda a nuestros gustos, pero respetando los aportes nutritivos que se recomiendan.

La educación nutricional lucha por conseguir:

–          Actitudes positivas hacia el consumo de una dieta saludable

–          Establecer conductas permanentes que respondan a nuestras necesidades nutritivas

–          Desarrollar una cierta disciplina que controle el picoteo, los horarios anárquicos, comer siempre lo mismo y sólo lo que nos gusta y el consumo de raciones excesivas.

Análisis de los hábitos alimentarios del escolar y recomendaciones 

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Respecto al consumo de…

¿Qué consumen los escolares?

Recomendaciones

Lácteos

Elevado consumo, especialmente de derivados lácteos, quesitos, yogures, etc.

El niño debe consumir leche (medio litro, al menos, al

día). Salvo prescripción médica, no necesita ser desnatada.

Como complemento o sustituto de un vaso de

leche, puede tomarse un yogur o una porción de queso.

Carnes

Consumo diario y

abuso de carne de cerdo y embutidos,

salchichas y hamburguesas

No es necesario tomar carne todos los días. Conviene alternarla

con pescado y  procurar que sea de diferentes

especies

Pescado

Escaso consumo de pescado

Debe ser estimulado el consumo de pescado, y muy especialmente

el llamado pescado azul, como

la sardina, caballa, boquerón, etc.

Huevos

El consumo de huevo aparece bajo dos

formas: directo (tortillas y huevos fritos)

e indirecto (como ingrediente de salsas,

flanes, natillas, bizcochos, etc.).

El huevo tiene una excelente proteína, comparable a la de

la carne o el pescado. Pero hay que tratar de consumir no

más de 4 ó 5 huevos a la semana.

Patatas

Consumo elevado, sobre todo de patatas fritas

Debe moderarse su consumo para dar entrada a otras

guarniciones de hortalizas y ensaladas

Legumbres

Escaso consumo

Hay que estimular el consumo de legumbres ricas en

fibra dietética y que tienen, además, proteínas vegetales

de gran  valor biológico

Frutas

Abuso de zumos de frutas, con frecuencia

industriales. Escaso consumo de frutas enteras.

Se debe insistir para que los niños tomen fruta natural

Verduras y ensaladas

Resistencia por parte de los niños a  tomar estos

alimentos, sobre todo las verduras

Habituar a los niños a consumir hortalizas

y verduras como plato base y como guarnición de platos

de carne, pescado y huevos.

Pan

Consumo moderado de pan normalizado

y elevado de panes especiales

El consumo de pan debe ser recuperado, pues su aporte

de hidratos de carbono contribuye al equilibrio de la

dieta.

Pastas

Consumo elevado de macarrones, espaguetis, pizzas, etc.

Hay que moderar este consumo para dar cabida a otro tipo de

primeros platos que aporten mayor riqueza nutritiva, especialmente

fibra, como legumbres, verduras, hortalizas, etc

Arroz

Muy bien aceptado

El arroz, como el trigo, son cereales que aceptan buenas

combinaciones con otros alimentos, pero es muy importante

que se alternen con verduras y hortalizas

Dulces

Elevado consumo de dulces, sobre todo

elaborados por la industria

Deben consumirse con moderación

Refrescos

Consumo elevado

Cuando se toman a cualquier hora pueden provocar inapetencia.

Debe ser una bebida ocasional

Grasas

Consumo alto, en forma de quesos grasos,

mantequilla y margarinas aromatizadas,

generalmente utilizadas para

desayuno y meriendas. Igualmente, grasas

contenidas en patés, pastas para

untar, pan tipo sandwich y bollos diversos.

La grasa es necesaria para el organismo puesto que aporta

vitaminas liposolubles y ácidos grasos esenciales, pero

su consumo abusivo, en las formas señaladas, provoca

rápidamente saciedad e impide el consumo de otros alimentos

más necesarios para el crecimiento y la salud del

niño. El abuso de grasa no es recomendable en la dieta,

puesto que el porcentaje de calorías aportado por este

nutriente no debe ser superior al 30% del total.

Nutrientes en preescolares y escolares:

Leer

Característica del niño con 1-3 años:

–       Cambio negativo del apetito e interés en los alimentos

–       Gran consumo energético en unas comidas en detrimento de otras, con un consumo calórico global normal

–       Período madurativo: rapidez en el aprendizaje del lenguaje, de la marcha y de la socialización

–       A los 3 años, madurez de la mayoría de órganos y sistemas, parecido al adulto.

–       Necesidades calóricas bajas por desaceleración del crecimiento.

–       Aumento de las necesidades proteicas, por el crecimiento de los músculos y otros tejidos.

–       Aumento de peso entre 2 a 2,5 kg por año.

–       Crecimiento aproximado de 12 cm el segundo año, 8-9 cm

Recomendaciones dietéticas en niños de 1-3 años

–       Distribución dietética:

  • 25% desayuno
  • 30% comida
  • 15% merienda
  • 30% cena.
  • Evitar las ingestas entre horas.

–       Distribución calórica:

  • 50-60% de hidratos de carbono (principalmente complejos con no más de un 10% de refinados)
  • 30- 35% de grasas
  • 10-15% de proteínas de alta calidad.

–       Dieta variada, equilibrada e individualizada, incluyendo alimentos de todos los grupos.

–       Si hay dificultad aún para masticar algunos alimentos o para admitir nuevos, ofrecer alternativas de alimentos, con diferentes sabores, textura y colores, sin forzarle y dejarlo a su elección, con prevención sobre el consumo de grasas que poseen mejores características organolépticas. Tener en cuenta la preferencia y aversión del niño sobre los distintos alimentos y su actividad social

–       Acostumbrarle a realizar las comidas en familia o con otros niños si lo hace en guarderías, evitando la televisión, en un buen ambiente y relajado.

–       No recompensar a los niños con alimentos (riesgo de sobrealimentación y de elección de alimentos con menor valor nutricional, como bollería, azúcares, etc.).

Características del niño de 4-6 años

–       Crecimiento estable (5-7 cm de talla y entre 2,5 a 3,5 kg de peso por año).

–       Menores necesidades energéticas.

–       Todavía sigue el poco interés por los alimentos y de las bajas ingestas.

–       Consolidación de los hábitos nutricionales.

–       Aprendizaje por imitación y copia de las costumbres alimentarias en su familia.

Recomendaciones dietéticas en niños de 4-6 años:

–       Distribución dietética:

  • 25% en el desayuno,
  • 30% en la comida
  • 15% en la merienda
  • 30% en la cena.

–       Distribución calórica:

  • 50-60% de hidratos de carbono (principalmente complejos y menos de 10% de refinados),
  • 10-15% de proteínas de alta calidad
  • 30-35% de grasas, con equilibrio entre las grasas animales y vegetales

–       Aporte diario de alimentos de todos los grupos con una dieta variada y no más de un 25% de calorías en forma de un solo alimento.

–       Tener en cuenta;

  • Gustos
  • Condiciones socioeconómicas
  • Costumbres del niño.

–       Vigilar los menús escolares.

–       Restringir a 1-2 horas diarias de televisión por su:

  • Implicación con la obesidad
  • Tendencia a la vida sedentaria
  • Incitación al consumo de determinados alimentos.

Características en niños de 7-12 años:

–       Esta etapa suele ser más estable

–       El crecimiento lineal es de 5 a 6 cm por año. Aumento ponderal medio de 2 kg anual en los primeros años y de 4 a 4,5 kg cerca de la pubertad.

–       Aumento progresivo de la actividad intelectual.

–       Mayor gasto calórico por la práctica deportiva.

–       Aumento de la ingesta alimenticia

Recomendaciones dietéticas en niños de 7-12 años:

–       Distribución dietética:

  • 25% en el desayuno
  • 30% en la comida
  • 15% en la merienda
  • 30% en la cena

–       Distribución calórica:

  • 50-60% de hidratos de carbono (principalmente complejos y menos de 10 % de refinados)
  • 10-15% de proteínas de alta calidad
  • 30-35% de grasas, con equilibrio entre las grasas animales y vegetales

–       Ingestión de alimentos de todos los grupos, aunque en mayor proporción.

–       Vigilar la calidad nutricional de los snacks.

–       Vigilar los menús escolares.

–       Televisión diaria como máximo 1-2 horas diarias.

Edad

Requerimientos energéticos

Requerimientos en proteínas

Requerimientos en hierro

Requerimientos en calcio

Requerimientos fósforo

1-3 años

1.300 kilocalorías/día (102

kcal/kg peso/día),

1,2 g/kg de peso/día (65% de

origen animal)

10 mg/día

500 mg/día

460 mg/día

4-6 años

1.800 kcal/día (90 kcal/kg peso/

día).

1,1 g/kg peso/día (65% de origen animal)

10 mg/día

800 mg/día

500 mg/día

7-12 años

2.000 kcal (70 kcal/kg peso/día)

1 g/kg peso/día

10-12 mg/día

800-1.300 mg/día

500-1.250 mg/día

Consejos para preparar menús a los escolares

Leer

Tanto en el desayuno, comida y cena se deben de incorporar la mayor parte de los alimentos energético, plásticos y reguladores.

Hay que aportar medio litro de leche al día.

Incluir alimentos ricos en fibra

Evitar grasas animales

Evitar los fritos y precocinados

Excluir lo máximo posible colorantes y conservantes

No sustituir la fruta fresca por zumos

Las tartas y los dulces, si pueden ser caseros muchísimo mejor. No obstante, deben formar parte de la dieta habitual.

Se deben de realizar cinco comidas al día. De ellas tres deben ser más fuertes porque aportan energía y nutrientes. En nuestra sociedad se reconocen así el desayuno, la comida de mediodía y la cena. Las otras dos comidas son de sostén y más ligeras. Esta característica no debe propiciar el aporte de alimentos superfluos, deben ser comidas complementarias y en ellas se pueden aportar aquellos alimentos que requieren un mayor número de raciones diarias, como son la leche, la fruta y los cereales.

Raciones más adecuadas para niños de edad escolar 

Lácteos

4-5 raciones diarias

Farináceos

5 raciones diarias

Verduras

3 raciones

Frutas

5 raciones

Cárnicos

2 raciones

Grasa

40 g (aceite de oliva)

Cada una de las raciones debe tener un peso aproximado de:

Alimento

2-10 años

Lácteos

Leche o yogur

150-200 ml

Requesón y queso fresco

40-50g

Queso semi

40-50g

Carnes y equivalentes

Carnes

100-120g

Pescados

120-150g

Jamón cocido

50-100 g

Huevos

1 unidad

Pollo

Mitad de cuarto-cuarto

Farináceos

Pan

50-80g

Arroz o pasta

50-100g

Patatas

180-200g

Legumbres

50-100g

Frutas

En general

150g

Verduras

En general

150-200g

Plan dietético para escolares

Desayuno: El desayuno es importantísimo para empezar con buen pie nuestro día, y  para que tenga las mejores cualidades nutricionales debe incluir:

  • Lácteos (leche con o sin azúcar o cacao, yogur, queso de cualquier modalidad, evitando los muy grasos…)
  • Pan, tostadas, copos de cereales, galletas, magdalenas, bizcochos
  • Fruta o su zumo (cualquier variedad)
  • Mermeladas, miel
  • Grasa de complemento (aceite de oliva, mantequilla, margarina)
  • Jamón o un tipo de fiambre ( en ocasiones).

Media mañana: fruta

Comida y cena: La comida del mediodía suele proporcionar el aporte de energía y nutrientes más elevado y debe complementarse equilibradamente con la cena.

 

Desayuno

Comida

Lunes

Leche. Pan con tomate, aceite de oliva y jamón serrano

Guiso de carne de ternera con patatas, zanahorias y guisantes. Queso manchego. Manzana

Martes

Leche. Tostadas de pan con mermelada y mantequilla. Zumo

Carne asada con guarnición de patatas fritas, champiñones y guisantes. Ensalada de lechuga,

tomate y espárragos. Manzana

Miércoles

Leche. Copos de cereales. Zumo.

Cocido y pera

Jueves

Leche, pan integral con miel o mermelada y zumo de naranja

Potaje de legumbres con verdura: garbanzos, espinacas,

patatas y zanahorias. Filetes rusos con ensalada. Yogur.

Viernes

Leche con tostadas de pan con aceite de oliva. Zumo de frutas

Canelones de carne picada. Ensalada de lechuga, tomate, cebolla, zanahoria y pimiento. Naranja.

Sábado

Leche. Galletas integrales con queso fundido. Zumo.

Crema de verduras. Arroz blanco con huevo frito y salsa de tomate. Plátano

Domingo

Chocolate con pan tostado.

Zumo

Lentejas guisadas con arroz, patatas y zanahorias.

Ensalada de pollo. Macedonia de frutas

 

Merienda

Cena

Lunes

Yogur y pera

Puré de verduras. Pescado a la plancha con rodajas de tomate.

Pera. Vaso de leche

Martes

Bocadillo de queso

Merluza al horno con patatas. Pera. Yogur.

Miércoles

Bizcocho y zumo

Fritura de pescado con guarnición de lechuga, tomate

y zanahoria. Plátano

Jueves

Almendras y manzana

Sopa de fideos.  Filete de pescado con ensalada. Manzana. Leche.

Viernes

Bocadillo de pavo y kiwi

Tortilla de patata con salsa de tomate. Mandarinas. Leche

Sábado

Uvas y vaso de leche

Sopa de verduras. Tortilla francesa con ensalada. Plátano. Leche.

Domingo

Yogur de frutas

Pescado en salsa. Ensalada de frutas. Cuajada con miel.

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