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Nutrición de la Mujer durante la Lactancia

Fisiología

Las glándulas mamarias se preparan para la lactancia desde la adolescencia. Los cambios hormonales que suceden durante la gestación y  que conllevan el crecimiento mamario, aumento de los conductos y los alvéolos, establecen el punto de partida para comenzar la lactancia. La succión del lactante es el estímulo desencadenante para la producción y secreción de leche.

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La lactancia es aquella etapa en la que la madre proporciona al recién nacido un alimento cualitativa y cuantivamente adecuado a sus necesidades, la leche materna. La leche materna es una sustancia que contiene los nutrientes en las proporciones recomendables y que sirve de alimento al recién nacido. Esta situación se alarga durante varios meses de la vida del recién nacido y obliga a la madre a llevar una alimentación adecuada y saludable para hacer frente y cubrir de forma óptima sus necesidades y las del recién nacido, sin poner en riesgo la salud de ninguno de los dos.

La alimentación de la madre debe estar acorde con los cambios que sufre la leche materna a lo largo de todo el periodo de lactancia. La calidad de los alimentos que consume la madre tendrá una repercusión directa en la composición y volumen de la leche y también en la salud de ambos.

La alimentación de la madre debe evolucionar en calidad y cantidad paralelamente a las variaciones que se produzcan en los requerimientos nutricionales del lactante, tendiendo siempre en cuenta el tipo de lactancia que cursa (mixta o exclusiva).

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La leche materna y el bebé

La leche humana ofrece al niño el alimento ideal y completo durante los primeros 6 meses de vida y sigue siendo la óptima fuente de lácteos durante los primeros dos años, al ser complementada con otros alimentos.

Cada leche tiene características propias que la distinguen de otras leches de mamíferos y la hacen adecuada a la cría de la especie. A nivel nutricional, la infancia es un período muy vulnerable porque el único período en que un solo alimento es la única fuente de nutrición, y justamente durante una etapa de maduración y desarrollo de sus órganos

La  leche es un fluido vivo que se adapta a los requerimientos nutricionales e inmunológicos del niño a medida que éste crece y se desarrolla.

–          Una mujer que amamanta a su hijo o hija le aporta el alimento más adecuado para su normal crecimiento y desarrollo físico, cognitivo y afectivo.

–          Los recién nacidos, incluyendo los prematuros sanos, deben  empezar a recibir leche materna en el transcurso de la primera media hora después del parto.

–          La leche materna es el mejor alimento y la mejor bebida que deben tomar los niños y las niñas como único alimento, desde su nacimiento hasta los seis meses de vida y deben continuar recibiéndola hasta los dos años, acompañada de alimentos complementarios sanos.

–          La succión frecuente del pezón ejercida por la boca del bebe, será el estímulo de la producción de leche materna en cantidad suficiente para satisfacer las necesidades del lactante.

–          “A mayor succión, mayor producción”.

–          La alimentación con biberón da sensación de llenura por lo cual el niño o niña dejan de mamar o succionar el pezón y se rompe interrumpe la producción de leche.

–          La leche materna contiene multitud de elementos de defensa (células, anticuerpos y sustancias inmunes) que hacen a los niños y niñas más resistentes a las infecciones.

Calostro

El calostro es el líquido segregado por las glándulas mamarias durante el embarazo y los primeros días después del parto, precursor de la leche materna. Está compuesto por: inmunoglobulinas, agua, proteínas, grasas y carbohidratos conformando un líquido seroso y amarillo.

El calostro le proporciona, a nivel nutricional,  al bebé todo lo que necesita en sus primeros días de vida, nutricionalmente hablando.

Hasta que se produce la subida de leche “definitiva”, el bebé en condiciones normales no necesita sólo necesita el calostro para alimentarse adecuadamente. Ni la cantidad ni la composición son inadecuadas sino que se ajustan a los requerimientos del bebé.

El calostro es escaso pero suficiente, porque los bebés nacen con las “reservas” específicas a la espera de la subida de leche. El calostro le proporciona al recién nacido todo lo que necesita.

Influencia de la dieta en la composición de la leche

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La cantidad de leche que el bebe toma no afectará de manera tan profunda a la producción de leche, afectará mucho más la frecuencia de las tomas. Si un bebé toma leche de la mama de manera frecuente pero no llega a vaciar el pecho, ese pecho producirá menos cantidad para la próxima vez porque no se ha vaciado totalmente.

La dieta de la madre no solo influirá en la cantidad de leche producida, también en su composición. Se sabe que la cantidad de ácidos grasos de la leche es un reflejo directo de la cantidad ingerida por la mujer que amamanta. Ocurre lo mismo con los niveles de selenio, iodo y algunas vitaminas del grupo B. La cantidad de proteínas que contiene la leche puede verse afectada si la madre está desnutrida. Los demás nutrientes para que se mantengan constantes y son independientes de la dieta.

Con el fin de cubrir las necesidades de la producción de leche, durante la lactancia la dieta debe ser rica en energía, lípidos, proteínas y vitaminas.

Por lo cual, habrá que conocer la composición de la leche materna y los requerimientos nutricionales recomendados para que la producción de la leche no altere el estado nutricional de la madre.

Tabla de composición de nutrientes de la leche materna:

Necesidades de nutrientes

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Energía:

La cantidad energética adicional guarda relación directa con la cantidad producida de leche. Por lo cual, sabemos que para producir 100 ml de leche, son necesarias 85 Kcal. Se estima aportando de 640 Kcal de energía, se consigue mantener la lactancia de forma exclusiva durante los primeros seis meses de vida.

Proteínas:

Lo ideal es un  aporte suplementario de 15 gr./día durante los primeros seis meses, y que se puede reducir a 12 gr./día a partir de ese momento. Este cálculo se realiza asumiendo una eficacia del 70% en la conversión de proteínas de la dieta en proteínas de la leche y para un volumen medio de 750 ml.

Lípidos:

la grasa en la leche refleja lo ingerido en la alimentación de la madre. La leche materna tendrá unos 10-20 mg/dl de colesterol, lo que se produce a partir de 100 mg/día consumidor. A medida que se avanza en la lactancia, el contenido de colesterol disminuye. Esto indica que no será necesarios aportes suplementarios sobre los de una dieta normal y equilibrada para un adulto sano. Al igual ocurre con los hidratos de carbono.

Vitaminas:

  • Vitamina C (ácido ascórbico): suplementar de 25-35 graos al día en el primer semestre y 30 mg/día después.
  • Vitamina B1: al menos se debe aportar 1mg al día. Es probable que durante la lactancia se aporte más debido al mayor aporte energético.
  • Vitamina B2: se debe asegurar un mínimo de 1,2 mg/día.
  • Vitamina B3: se sintetiza a partir del triptófano. Está admitido que 60 mg al día de ese aminoácido equivalen a 1mg de niacina, de forma que se debe asegurar un aporte de 13 EN por día. En algunos países se recomienda en este periodo aumentar la ración en 2-5 EN por día. EN= equivalente de niacina=1mg de triptófano.
  • Vitamina B6: la ingesta recomendada es de 1,6-2 mg al día. En este periodo se debe aumentar en 0,5-0,6 gr/día.
  • Vitamina B12: aunque las reservas suelen ser suficientes, se recomienda un aporte extra de 0,5-0,6 microgramos por día.
  • Folatos: se recomiendan suplementos de 80-100 microgramos/día sobre los 180-200 microgramos al día recomendados para la población adulta sana.
  • Vitamina A: suplementar 500 ER/día en el primer semestre y 400 ER a partir de entonces
  • Vitamina D: suplementar 400 UI/día. Puede ser compensada con una adecuada exposición al sol.
  • Vitamina E: No suelen ser necesarios suplementos, aunque si se ha comprobado que aumentan las necesidades, igual ocurre con la vitamina K

Minerales:

  • Fósforo y calcio: se recomiendan 1.200mg/día
  • Hierro: no es necesario suplementos sobre los 15 mg/día recomendados para las mujeres en edad fértil.
  • Magnesio: es recomendable suplementar la dieta en 60 mg/día
  • Selenio: se debe aportar un suplemento de 15-20 microgramos/día.
  • Zinc: en algunos países se recomienda un suplemento de 4-5 mg/día.
  • Iodo: se debe suplementar el aporte diario con 30-50 microgramos/día.
  • Cobre: se recomienda de 1,3-3,3 mg/día. Este intervalo asegura una ración adecuada. No hay que olvidar que la fructosa reduce su absorción, mientras que las proteínas en general la aumentan. También la vitamina C, el hierro, el molibdeno y el zinc  influyen negativamente en su absorción

Recomendaciones dietéticas:

–          En el embarazo como lactancia es vital que la madre siga una dieta lo más variada y equilibrada posible, procurando la ingesta diaria de alimentos de todos los grupos y con alta densidad de nutrientes.

–          Emplear preferentemente aceite de oliva.

–          Moderar la ingesta de sal.

–          Un aumento de la ingesta líquida no se traduce en más leche, pero sí es importante para mantener una buena hidratación. Para ello es necesario la toma de 2-3 litros/día fundamentalmente de agua.

–          Frutas, verduras y hortalizas nos aportan al mismo tiempo líquidos y vitaminas hidrosolubles.

–          Se aconseja repartir la ingesta total en 4-6 tomas diarias.

–          Precaución con determinados alimentos que modificar las características organolépticas de la leche materna como pueden ser: coles, coliflor, ajos, cebollas, espárragos, rábanos, alcachofas, especias picantes o irritantes (mostaza, pimienta…). Parece ser que incluso pueden producir molestias intestinales en los bebés.

–          En casos de alto riesgo de alergia, la madre debe evitar el consumo de leche de vaca, huevos, pescado azul, chocolate, frutos secos, frutas rojas y exóticas… Son los alimentos que con mayor frecuencia son responsables de las alergias  alimentarias y que al transmitirse los alérgenos por la leche materna, podrían sensibilizar al bebé.

–          Total atención con determinadas sustancias que pueden afectar al bebé como a la producción de leche:

  • Etanol:
    • Tóxico para el bebé
    • Disminuye los niveles de oxitocina
    • Afecta a la eyección de la leche.
    • La Asociación Americana de Pediatría admite una ingesta de hasta 0,5 g/kg/día. Evitar tomarlo dos horas antes de la toma del pecho.
  • Tabaco:
    • Reduce la oxitocina
    • Reduce la prolactina
    • Provoca una lactancia de menor duración.
    • Posee numerosas sustancias tóxicas para el niño.
  • Cafeína: de refrescos, café, té…
    • Irritabilidad
    • Nerviosismo
    • Trastornos de sueño del bebé.

–          Para aquellas madres con sobrepeso y preocupadas por recuperar cuanto antes su peso y figura, es necesario aconsejar lo siguiente:

  • En esta etapa es fundamental estar bien nutridas y, por ello, siempre deben respetarse las ingestas establecidas para las madres lactantes.
  • Las dietas hipocalóricas no son recomendables si realmente desea amamantar a su hijo. Se necesita tomar alimentos de todos los grupos, pero en estos casos se aconseja disminuir la ingesta de grasas (incluido el aceite), embutidos, azúcares refinados, bollería, refrescos, frutos secos, quesos grasos y curados… es decir, alimentos con alto contenido energético, sustituyéndolos por más pescado, carnes blancas, fruta, verdura, hortalizas y lácteos desnatados.
  • Realizar a diario ejercicio físico suave, aeróbico (para no producir ácido láctico) y preferiblemente después de amamantar.
  • Evitar aquellas técnicas culinarias que utilizan mucha grasa y los rebozados. Así se disminuye el aporte calórico y se mejora la digestibilidad de las comidas.

Si la mujer lactante sigue los consejos expuestos, tiene asegurada una pérdida de peso gradual al mismo tiempo que proporciona a su bebé el mejor alimento: la leche materna.

Mitos y realidades sobre la leche materna:

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Mito

Realidad

Las mujeres con pecho pequeño no pueden amamantar

El tamaño de los pechos no influye  en la lactancia

Si las madres están

embarazadas de otro bebé

deben dejar de amamantar

Aun estando embarazada de otro bebé la

madre puede seguir amamantando.

Algunas hormonas que el cuerpo produce

en el período de gestación, pueden

cambiar el sabor de la leche (pero no su

calidad) y por lo tanto el niño podrá

progresivamente dejar de lactar.

Si la madre está enferma, no

debe dar de lactar y si sigue

lactando no puede tomar

medicación

Si la mujer está enferma (gripe, resfriado,

tos, etc. ) puede amamantar. Si se trata

de otra enfermedad más grave, antes de

tomar cualquier medicación, deberá

consultar su médico.

Una vez que se interrumpe la

lactancia no se puede volver a

amamantar

Con una técnica adecuada y apoyo, tanto

las madres como los bebés pueden

retomar la lactancia, luego de un cambio

de leche materna a fórmula. Esta práctica

es vital durante una emergencia.

El calostro debería ser desechado porque es sucio y  antihigiénico

El calostro no se debe desechar porque

contiene muchos nutrientes y factores de

defensa que fortalecen el sistema

inmunológico del bebé.

El calostro es amarillo porque ha

permanecido mucho tiempo en el

pecho y por eso está podrido

Es amarillo porqué está rico en beta-carotenos. Además contiene  proteínas, vitaminas y es altamente nutritivo

El bebé no debería succionar

hasta que salga la leche blanca

La lactancia debe iniciar en la primera

media hora después del parto. La madre

no debe esperar a que baje la leche

blanca para dar de amamantar.

Se debe dejar de amamantar

cuando el niño o la niña

aprenda a camina

Los bebés deben ser alimentados sólo con leche materna hasta los 6 meses. De los 6 meses hasta los dos años, hay que complementar el consumo de  leche materna con otros alimentos.

El biberón es inofensivo e

higiénico

Una higiene incorrecta en los utensilios de

alimentación de nuestro bebé, puede

provocar infecciones. El uso prolongado

del biberón perjudica a la dentición y al

habla del niño y de la niña

Categoría: Nutrición

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